domingo, 30 de agosto de 2015

Poesía nostálgica

Amarga y dulce ironía
Qué ironía de la vida: un amor dejó tu corazón en tinieblas, y tu corazón en tinieblas le dio a mis ojos la luz del día. Tus ojos tristes se hundían en las penumbras, mas aun estando al borde del llanto le dieron a mi alma solitaria amor y  ternura.

Frágil era la luz de la luna: luna nueva que dejó en tu alma profundas huellas. Luna que arrebató de tus brazos el amor de tu vida para sembrar en mi alma la fe y la alegría. Que amarga y dulce ironía, tú con tristeza alegrando mi vida.

Eterno novilunio fue para ti esa noche y eterno plenilunio encontré en tu pasión y derroche. Tu alma triste buscaba mis brazos, y tu cuerpo desnudo calló en mi regazo.

Me diste tu cuerpo sin reserva alguna y besé tu cuerpo completo bajo la tenue luz de la luna. Tu alma triste clamaba en la noche fría mientras me daba dulzura con cierta ironía.

La peor de tus noches convertiste en la mejor de las noches mías, y tumbaste tu cuerpo en mi lecho que sed de tu desnudes tenia.  Y nuestros cuerpos desnudos se unieron a través de una amarga y dulce ironía.


Extasiaste mi alma con el dulce perfume de tu cuerpo, tu cuerpo me daba pasión y mi pasión te daba consuelo. Esa noche compartimos  la melancolía e hicimos plenilunio en la noche densa y fría, y probamos los dos el sabor de una amarga y dulce ironía.

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