Amarga y
dulce ironía
Qué ironía de la
vida: un amor dejó tu corazón en tinieblas, y tu corazón en tinieblas le dio a
mis ojos la luz del día. Tus ojos tristes se hundían en las penumbras, mas aun
estando al borde del llanto le dieron a mi alma solitaria amor y ternura.
Frágil era la luz de
la luna: luna nueva que dejó en tu alma profundas huellas. Luna que arrebató de
tus brazos el amor de tu vida para sembrar en mi alma la fe y la alegría. Que
amarga y dulce ironía, tú con tristeza alegrando mi vida.
Eterno novilunio fue
para ti esa noche y eterno plenilunio encontré en tu pasión y derroche. Tu alma
triste buscaba mis brazos, y tu cuerpo desnudo calló en mi regazo.
Me diste tu cuerpo
sin reserva alguna y besé tu cuerpo completo bajo la tenue luz de la luna. Tu
alma triste clamaba en la noche fría mientras me daba dulzura con cierta
ironía.
La peor de tus noches
convertiste en la mejor de las noches mías, y tumbaste tu cuerpo en mi lecho
que sed de tu desnudes tenia. Y nuestros
cuerpos desnudos se unieron a través de una amarga y dulce ironía.
Extasiaste mi alma
con el dulce perfume de tu cuerpo, tu cuerpo me daba pasión y mi pasión te daba
consuelo. Esa noche compartimos la
melancolía e hicimos plenilunio en la noche densa y fría, y probamos los dos el
sabor de una amarga y dulce ironía.

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