domingo, 30 de agosto de 2015

Poesía nostálgica

Mi alma reclama
Matutina es mi alegría, mi melancolía postmeridiana; el ocaso es un descanso pues trae consigo la calma.
Sin embargo, las penumbras me horrorizan con silencio, y mi mundo se hace austero al saber que no te tengo.
Pero en medio de lo incierto sigo siendo optimista, y aunque sé que es imposible te imagino siendo mía.
Y entre tantas fantasías yo te atraigo hasta mi lecho, y después de amarte y darte besos, abrazado a tu cuerpo sucumbo por el sueño.
Pero luego de la madrugada, cuando el alba anuncia un nuevo día, me despierto abrazado a mi almohada, y entonces me doy cuenta de que nunca fuiste ni serás mía.
Pero mi alma es entusiasta, aunque entusiasta por nada, le brinda estentórea risa a la mañana, y un dulce cantar mientras se levanta.
Simulo ante la sociedad ser feliz con chusco semblante, al menos mientras la mañana subsiste, porque después del mediodía, la realidad es ineludible.
Me encuentro solo, absorto y triste, e inmerso en un silencio que se hace eterno; mis ojos casi lloran, pero me contengo.

Y mientras cierro los ojos y trago mi llanto, mi alma está exhausta al sentirte distante, y luego reclama el sosiego, el sosiego que tú le robaste.

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